LibroFicción ONG Redes Republica de los Blogs Gran Estadio Sexo con Eva CocheCar Comemos en Madrid Doble Pivote Reino de Corazones República de famosos Cine Público República Insólita El Fantasma de la Moncloa
  • nov6

    A estas alturas, si les digo que las redes sociales se han colado en nuestra realidad hasta el punto de constituir, para muchas personas, el escenario donde desarrollan una vida paralela, no les descubro demasiado. Las hay profesionales (linkedin, xing, viadeo, a small world, slideshare), de corte generalista (facebook, tuenty, twitter), específicas para “encontrar pareja” (meetic, match, edarling) o directamente para un encuentro sexual inmediato (badoo, ashleymadison, yunu). Hoy me centraré en twitter porque hace unos días acudí acompañada de Mr Big a la presentación del que va a ser el bestseller sobre el tema. Escuchamos a los autores y a Eva Hache como conductora de la presentación, nos compramos varios ejemplares (de hecho, el mío me lo regaló Mr Big) y fuimos a intercambiar pensamientos, que no fluidos, después de que nos los dedicaran. Desde los futbolistas a los cantantes más famosos y perseguidos, a los líderes políticos y religiosos, todos y todas, en cualquier país del mundo, disponen de un perfil en twitter donde de un modo...

  • nov3

    Aquí me tienen de nuevo. Mientras diluvia en la calle, les confieso que estoy peor que el clima. No crean que la resaca de aquella noche me ha durado hasta hoy. Me cunde mucho a mí la semana y, desde ésa, he tenido por lo menos otras tres: la del sábado de psicópata y microteatro (el post previo resultó casi premonitorio, fíjense. Hablo de mi frase: más vale psicópata conocido que asesino en serie por conocer. Pues eso, que conocí al serial killer...); la inevitable tras una noche de Halloween de agárrate y no te menees -durante la cual, además de tal y de cual, quizá por el dolor de cabeza que me producía el clavo que llevé "atravesándome" el cráneo, me dio por whatsappearme con Mr Big, y creo que se ha enfadado porque le dije que prefería que me consiguiera trabajo con Howard Stern a las pezoneras que le pedí que me trajera de NY... Y la tercera, ya...

  • oct29

    Me temo, queridos lectores, que este blog va a dar un pequeño giro, al menos ahora mismo. Y va a ser porque voy a empezar a contarles lo que me pasa por las noches (una parte, claro). Lo necesito. En serio. Fíjense que soy tremendamente respetuosa con el refranero y, si soy capaz de formular un "más vale psicópata conocido que asesino en serie por conocer", supongo y espero que se hacen a la idea de las barbaridades que presencio o protagonizo la noche más tonta. Al grano. Quedo con ocho amigas para cenar. Después, seis de nosotras enfilamos a uno de los sitos más rancios y pijos de la capital del Reino, de esos donde no se liga, aburridos, incómodos, llenos de vejestorios que dan asco pero que se comportan como si estuvieran por encima del bien y del mal y que se fuman sus puñeteros puros dentro de la sala, a pesar de que está prohibido, y van acompañados de putas con vestiditos que no les tapan las bragas y...

  • jul16

    El viernes pasado asistí con Mr Big a una conferencia sobre Esencias Sagradas (más bien fue que lié a un siempre ocupado y pragmático empresario de éxito para que saliera del trepidante circuito de los balances de cuentas y estados finacieros, y me acompañara como si fuera realmente un ser humano). Yo a la charla de Madrid iba a acudir sí o sí, porque la impartía Gamal, mi amigo, uno de los más reputados Maestros de Reiki y de Sanación por medio de la Aromaterapia.  Él vive en El Cairo pero ha estado por primera vez en España durante diez días, dando seminarios y conferencias. Más de doscientas personas colapsaban la sala de reuniones de un céntrico hotel.  Nos sentamos en una mesa, con folios en blanco, bolis de propaganda, caramelos y agua mineral, y cotilleamos al oído e intercambiamos notitas durante casi dos horas. Ahora que lo pienso, nunca había tomado apuntes con Mr Big...

  • jul4

    Salí por no quedarme en casa. Una tarde -luego noche- sin pretensiones ni expectativas. Y así estaba, sujetando un biberón verde, con los tacones colgando de un taburete en un balanceo solitario e inquieto, como mirando sin ver, oyendo sin escuchar, besando un gollete de cristal por no tener nada mejor que echarme a la boca. Así, hasta que detecto que un brazo cercano tiene su muñeca adornada con un cinco filas de perlas tan falsas como las promesas que me hace Mr Big. Me apodero de la mano de su dueño, un perfecto extraño. Las estrujo sin permiso; empujando con mi mano van subiendo y bajando por su antebrazo, dándose de sí las gomas que las ensartan. - Tú sí que sabes... -le digo con complicidad. Pero no. Él no sabía... Y le hago ver que con un poco de lubricante, el recurso de las perlas, sean en collar, en pulsera o en brazalete, son todo un clásico masturbatorio... - He dejado el sexo. Hace tiempo que lo considero una vulgaridad. Busco algo más exclusivo -asegura con suficiencia, logrando que me...