LibroFicción ONG Redes Republica de los Blogs Gran Estadio Sexo con Eva CocheCar Comemos en Madrid Doble Pivote Reino de Corazones República de famosos Cine Público República Insólita El Fantasma de la Moncloa
  • mar12

    Las apocalípticas previsiones de algunos líderes sindicales, en especial las que han salido por boca del líder ugetista Cándido Méndez, a propósito del impacto futuro de la reforma laboral, no parecen haber impresionado mucho a la audiencia. De momento, el nivel de las primeras manifestaciones en la calle ha quedado alejado de las aspiraciones de los líderes sindicales.  La verdadera dimensión del apoyo a la apuesta sindical se verá mejor el día 29 de este mes. Se ha dicho por muchos que esta es una movilización bastante prematura, ya que en modo alguno el Gobierno de Rajoy, apenas tres meses de estancia en el poder,  ha podido hacerse merecedor de un descontento en tono mayor. Las huelgas generales que padecieron los tres presidentes inmediatamente precedentes a Rajoy llegaron cuando ya habían transcurrido varios años de ejercicio de Gobierno y cuando era posible establecer un balance de gestión de los gobernantes, aunque en pocas ocasiones las huelgas generales se convocan para protestar por un balance de Gobierno sino para tratar de bloquear medidas...

  • feb15

    El ritmo reformista de Mariano Rajoy y su Gobierno está siendo bastante elevado en las últimas semanas, pero en Bruselas empiezan a inquietarse por la falta de resultados. Es verdad que Rajoy no ha cumplido ni siquiera los cien días de su mandato, un primer eslabón en la toma de referencias para constatar que el recién llegado va por el buen camino. Los males económicos de la Patria son de tal amplitud y profundidad que se necesitará al menos un año para empezar a ver la luz en algunos indicadores económicos, aunque unos apremian más que otros, como es lógico. En todo caso, la gente no está dispuesta a dar muchos plazos y lo menos que le exige al recién llegado es determinación en la toma de decisiones, ya que la parsimonia con la que a veces da la impresión de que actúan los nuevos gobernantes no encaja bien con la exigencia de urgencia de los problemas. Se suele argumentar que el Gobierno no está tomando iniciativas más agresivas (De...

  • feb14

    Las primeras reacciones exteriores a la reforma laboral española han sido, aunque posiblemente superficiales y con poco análisis a sus espaldas, bastante positivas. Casi todo lo que ha ido sucediendo en los últimos días en relación con la reforma se ajusta a lo previsible y al guión ya establecido. Los sindicatos no han tenido una respuesta explosiva, pero sí de rechazo, si bien siguen sin proponer medidas alternativas, profundizando en su actitud meramente defensiva. Su propuesta de huelga general está de momento tan diluida como incierta: los líderes sindicales la mencionan como elemento fijo de cualquiera de sus declaraciones, pero ni se atreven a asegurar que la van a convocar ni mucho menos le ponen fecha, aunque en alguna declaración se ha aludido vagamente al otoño próximo, quizás esperando que para entonces se haya podido caldear un poco el ambiente. Todo será que las cifras de desempleo empiecen a dar un giro a mejor, en cuyo caso convocar una huelga general resultaría temerario. ¿Cómo responder con una huelga general a una ley que por primera...

  • feb13

    Las reacciones que ha suscitado  el contenido de la reforma laboral han entrado por lo general dentro del campo de la mesura. Salvo el opositor Partido Socialista, que parece dispuesto a utilizar este asunto como base de su estrategia de marcar distancias frente al Gobierno en el inicio de su nueva etapa lejos del poder,  las demás valoraciones han entrado en un terreno de mayor comedimiento, aunque todavía está por ver la reacción que suscitará entre los organismos internacionales y entre las autoridades de Bruselas, así como entre los expertos internacionales. La reforma, además, ofrece márgenes abiertos todavía para la modificación de su contenido, lo que le confiere un carácter no plenamente definitivo. Hay una  sensación generalizada fuera de España de que la regulación del mercado laboral español obedece a unas pautas que en Europa ya fueron desmontadas en los años 40 del pasado siglo, cuando Europa se dotó de un esquema laboral propio de economías avanzadas y de regímenes democráticos  respetuosos con las libertades sindicales. España, por el contrario,  ha mantenido demasiado tiempo ...

  • feb1

    No está nada claro que los sindicatos vayan a hacerle una huelga general al nuevo Gobierno del PP. Ni siquiera sería lo lógico. Pero Rajoy ya la da por convocada, como si en su imaginario supiera a ciencia cierta que los malvados sindicalistas le han leído el pensamiento y ya están empezando a montar las barricadas porque saben que el recién llegado a Moncloa transitará por donde no conviene a los intereses sindicales. Los sindicatos no se fían ni de Rajoy ni de los ministros neoliberales. Decir lo contrario sería una ingenuidad. Y los ministros y Rajoy no tienen ninguna evidencia de que los dirigentes sindicales van a apoyar cualquier reforma laboral cuyos postulados pasen por reducir el coste del despido, abaratar los costes sociales a la creación de empleo, simplificar la contratación, situar el protagonismo de la negociación colectiva lejos de su verdadero epicentro (es decir, en las relaciones entre empresario y trabajadores, o sea, en la empresa, no en la provincia o la región o el sector...

  • feb1

    Los expertos en europeísmo han detectado últimamente una sed creciente de algunas instancias comunitarias o de países del primer nivel (léase, sobre todo, Alemania) de meter las narices en los asuntos, en principio “internos” y salvaguardados por eso que se debería considerar como la inviolable “soberanía nacional”, que atañen a la gobernación, sobre todo económica, de los países miembros. Hasta ahora se trataba solamente de una especie de principio de buenas intenciones que se enunciaba mediante afirmaciones tales como “mejorar el grado de gobernanza económica” de la zona euro, tratando de ayudar a los descarriados que, como Grecia, se endeudan hasta las cejas y no saben cómo salir del atolladero, aunque luego tengamos que pagar a escote todos los europeos la factura. Algunos más que otros, por cierto, y entre los que más, naturalmente Alemania, a cuya chequera mira todo el mundo cuando se reclaman cotas de solidaridad. En las últimas semanas, el asunto ha ido progresivamente a más. Una de las últimas propuestas escuchadas estos días en medios comunitarios es

  • ene25

    El tira y afloja del Gobierno español con las autoridades comunitarias para suavizar en alguna medida los objetivos de déficit público no le está saliendo nada bien al equipo que comanda Mariano Rajoy. En Bruselas, más o menos, le han dado con la puerta en las narices y han dicho a Guindos que los objetivos ya suavizados en el año 2009 (cuando en la Comisión mandaba más Almunia) han de cumplirse. Es más, han recordado que lo importante ahora es aprobar cuanto antes la reforma laboral, de ahí las prisas de Cospedal para anticipar alguna novedad importante este viernes que viene y los acuerdos con nocturnidad de los agentes sociales para pactar unos aumentos salariales raquíticos, como corresponde al estado de la economía. El acuerdo sobre aumentos salariales parecía más un tira y afloja para ver quién se salía con la suya, si los que pregonaban la congelación a dos o tres años y los que pretendían por encima de todo mostrar el éxito de su gestión negociadora...

  • may26

    El Gobierno vuelve a estar atascado en cuestiones económicas, se le ha paralizado la máquina de tomar medidas, de dar confianza a los mercados (no olvidemos, por poco que nos guste, que el 55% de la Deuda Pública está ya en manos de no residentes, sin contar con la deuda del sector privado y de las Comunidades Autónomas), de desbrozar el camino de obstáculos. La ocupación del momento, la que acapara las horas y los debates, es el relevo de Zapatero, con congreso o con primarias o como sea. Pero, por las apariencias, es el asunto que absorbe toda la atención de los gobernantes y tiene visos de durar unos cuantos meses. Es un problema, en fin, que a la inmensa mayoría de los españoles les preocupa, más allá de la lógica curiosidad, bastante poco y las afecta menos aún, ya que de ese proceso de selección no parece que vaya a salir ninguna lumbrera que nos resuelva de un plumazo nuestros problemas económicos. Más aún, de la batalla política socialista actual lo que va a salir...