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  • jun23

    Cosas esenciales y minucias en la negociación laboral

    Publicado por Primo González

    El decreto de negociación colectiva, un pequeño paso adelante en la reforma de las relaciones laborales en España, ha pasado el listón del Congreso gracias al apoyo crítico de dos partidos de ámbito regional, CiU y PNV, ambos con sendas abstenciones, que han permitido que la exigua mayoría gubernamental se salga con la suya. De no haber sido por esta abstención, que posiblemente alguno de los dos partidos transformó en tal desde su previo convencimiento del voto en contra, el partido gobernante estaría en estos momentos en una difícil posición, quizás incluso irreversible, preguntándose si no será mejor acelerar el paso de cara a unas elecciones generales a la vuelta del verano al haber desaparecido la principal justificación que hasta el momento ha esgrimido el Gobierno para mantener el plazo legal de las elecciones: la necesidad de culminar las reformas emprendidas. La del mercado de trabajo es una de ellas, posiblemente la más importante.

    Llama la atención que el apoyo que han recibido los socialistas haya llegado desde dos partidos políticos de clara base conservadora y de sintonía con el mundo empresarial como son los nacionalistas vascos y catalanes. Las discrepancias de estos con el texto del Gobierno tienen, desde el punto de vista general del país y de la clase trabajadora, un alcance bastante menor, ya que se discute básicamente sobre la prevalencia legal de los convenios de rango español (nacional) o los de rango autonómico. Naturalmente el Gobierno se tenía que pronunciar a favor del primero de ambos, al ser representante de todos los españoles, mientras los nacionalistas representan espacios geográficos restringidos.

    Pero, en cualquier caso, se trata de un asunto que a los trabajadores en general les trae bastante sin cuidado y que a los empresarios puede interesarles también bastante poco en la medida en que la cuestión medular de la reforma laboral, en lo que atañe al ámbito de los convenios colectivos, es determinar si estos deben dar preferencia absoluta o incluso plena a los convenios de empresa, dejando de lado la demanda histórica de los sindicatos españoles, de dotar de la máxima preferencia a los convenios de ámbitos geográficos o sectoriales.

    Un asunto que cualquier empresario moderno y competitivo, que actúe con la mente puesta en la economía global, no puede dejar de ver con prevención ya que establecer la dictadura de los convenios de ámbitos sectoriales o regionales sobre los convenios de las empresas concretas implica burocratizar y corporativizar la vida en las empresas, condicionando por ello la libertad de acción económica y la capacidad competitiva de las empresas. El ámbito individual de las empresas en lo que atañe a la vigencia de los convenios ha sido una de las batallas que el sector empresarial había emprendido hace ya bastantes años y que parece haber ganado en este primer retoque a la legalidad de la negociación colectiva, extrayéndola de su histórica dependencia frente a los esquemas corporativistas de mediados del siglo pasado.

    Por ello, la discusión que se ha vivido en las últimas horas en el Congreso entre quienes querían dar preferencia a los convenios de ámbito estatal sobre los autonómicos o viceversa es asunto de escaso relieve para los empresarios y de total indiferencia para los sindicatos. La cuestión está en si el ámbito de la negociación colectiva permite que las empresas puedan organizarse de forma competitiva o no. Lo demás son debates propios de la clase política, que a veces convierte en cuestiones de Estado asuntos que no son más que el reflejo de conveniencias de pequeños grupos de presión o que justifican la supervivencia de estructuras de poder dignas de mejor causa. Los políticos harían bien en legislar para la sociedad y para la vida real y perder menos tiempo en preservar espacios de poder en ámbitos en los que se discute nada menos que la reforma laboral y el progreso de trabajadores y empresas.

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