Hace tiempo que estamos acostumbrados a que famosos, famosetes, celebrities por nada, se casen y se divorcien por la exclusiva. Incluso haciendo dobletes. Primero la boda civil, previo pago, of course, y, meses después, la religiosa, también por la exclusiva. Tal cosa hizo la pasada semana un cantante venezolano, cursi, como solo un cantante de su tierra sabe ser.
La boda la pagó Hola. Como la de Gema Ruiz, la ex de Álvarez Cascos, esta semana. Fue, como toda exclusiva, una ceremonia íntima. Tan íntima que se celebró en la iglesia de la finca propiedad de los dueños de Hola.
Pienso se trata del regalo de bodas que sus jefes le hacen a la empleada. Como, en su día, a la periodista María Palacios, que también trabaja en la revista, cuando, en 2008, se casó con Alessandro Lecquio.
En ambos casos no medió dinero. Bastante hicieron los “anfitriones” poniéndoles el escenario y el catering.
Tampoco lo ha habido, ni dinero ni exclusiva, en la boda de Andrés Iniesta, todo un ejemplo como...
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jul10
Andrés Iniesta gana, Jaime Marichalar pierde
Publicado por Jaime Peñafiel | Etiquetas: bodas, exclusivas, Iniesta, Marichalar
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jul12
Exclusivas que matan
Publicado por Jaime Peñafiel | Etiquetas: exclusivas, prensa
Las exclusivas son para el periodista, para el periódico, para la revista o para la televisión tan necesarias como el aire que se respira. El éxito del profesional o del medio se mide por los scoop que ofrecen a sus lectores todos los días o todas las semanas.
Nada llena más de orgullo profesional que estampillar una información con la palabra "exclusiva". En busca de exclusivas andamos todos los periodistas. Por una exclusiva, incluso, "matamos" y traicionamos a la palabra dada. Por conseguir una exclusiva vendemos nuestra alma al diablo y traspasamos, a veces, el rubicón de lo permitido moviéndonos por esa frontera tan imprecisa que separa la privacidad de la intimidad.
Por una exclusiva hay quien llega a delinquir, como le ha sucedido al dominical "News of the World", invadiendo la intimidad más íntima de las personas, con escuchas telefónicas, un delito penado con la cárcel. Al menos en el mundo sajón.
No podemos olvidar aquí al reportero español Arriazu, acusado, condenado y recluido en una prisión de máxima...


