LibroFicción ONG Redes Republica de los Blogs Gran Estadio Sexo con Eva CocheCar Comemos en Madrid Doble Pivote Reino de Corazones República de famosos Cine Público República Insólita El Fantasma de la Moncloa
  • jun26

    Yo fui minero…

    Publicado por Jaime Peñafiel

    … pero no puedo solidarizarme con quienes hace ya muchos años fueron mis compañeros.

    Aunque a ustedes les cueste creer, este columnista fue minero en las Hulleras de Sabero, en León. Lo hice alternando con mis estudios de Derecho.

    Trabajé durante dos años a 700 metros de profundidad, incluso más, como ayudante de picador, lo que entonces se conocía como guaje.

    Fue una aventura inolvidable. Consciente de la ignorancia en la que vivíamos los universitarios acerca de los más trascendentales problemas sociales, el padre Llanos y Eduardo Zurita, así como otros infiltrados universitarios, habían fundado, en 1952, el SUT (Servicio Universitario de Trabajo).

    Se trataba de un camino espinoso, difícil y peligroso, sobre todo después de los problemas creados en Francia por los sacerdotes obreros, que acabaron implicándose en las reivindicaciones sociales y políticas de los trabajadores que, por supuesto, eran de izquierdas.

    Para más INRI, mi estancia en los pozos de Sabero coincidió con una explosión de grisú, que acabó con la vida de catorce mineros.

    Todavía conservo una carta de mi padre, un hombre liberal pero consciente de la época que le tocaba vivir, fechada el 16 de julio de 1953, en la que me advertía: “Tienes que ser cauto en lo que digas por mucho que te afecte un mundo como el de los mineros cuyas ideas, por la dureza de su trabajo y las condiciones de su vida, no pueden ser como las de un estudiante como tú”.

    “Lógicamente, los mineros no pueden pensar de la misma manera pero procura que no te obliguen a pensar como ellos.”

    “Esto no durará toda la vida, al menos la tuya, para pensar públicamente de manera diferente aunque sin llegar a los extremos que, posiblemente, piensan, con razón, muchos mineros… Desearía que regresaras enriquecido pero no envilecido. Ni humana ni políticamente hablando. Eres joven y tiempo tendrás de pensar y actuar de manera diferente a la que estamos obligados hoy, tanto tu como yo”.

    Mi padre que era muy generoso terminaba su carta diciéndome: “aunque pensar puedes y debes pensar como quieras”.

    Hermosa carta. Toda una lección de respeto a su hijo, que era yo, y a los mineros.

    Hoy me acuerdo de aquella época en la que compartí trabajo e ideas en los tajos de Sabero.
    Como digo al comienzo de esta columna, me gustaría solidarizarme con ellos. Pero, estando de acuerdo con alguna de sus reivindicaciones, no puedo hacerlo. La violencia me lo impide.

    Como escribió mi padre “si en algún momento te sientes arrastrado, domínate”. Eso es lo que estoy haciendo, queridos compañeros.

     

  • No hay comentarios

    Aún no hay comentarios.

    RSS feed para los comentarios de esta entrada.

    Lo siento, el formulario de comentarios está cerrado en este momento.