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  • ago17

    Ridículo en Puerto Rico y caja para la Federación

    Publicado por Julián García Candau


    A la selección española de fútbol, reciente doble campeona de Europa y campeona mundial, la llevaron a correr riesgos innecesarios a Puerto Rico. Regresó con dos millones y medio de euros ganados de manera vergonzosa. El estadio en que se jugó es impropio, la fecha inadecuada y allí no había ningún prestigio que ganar. Para hacer labor misionera, para hacer campaña en pro del fútbol en país catecúmeno en estas lides, es algo que, en todo caso, debería hacer la FIFA, multinacional a la que puede interesar fortalecerse en la zona.

    Sin una buena preparación, fuera de época futbolística, a los internacionales no les podía emocionar jugar contra Puerto Rico. Ya ocurrió cuando se ganó el Mundial. A la selección se la sometió a la tortura de largos viajes y partidos en los que padece más que goza.

    La repetición de la jugada, esta vez con el desplazamiento a Puerto Rico, sirvió para que la selección quedara a la altura el betún, consecuencia de ello fue el juego desarrollado. Ninguna brillantez, ninguna imaginación, fútbol de entrenamiento. Si hubiera que catalogar la película vista habría que recurrir a aquellas recomendaciones que decían “mayores con reparos”. No era función para niños. No la siguieron con interés. Les interesó menos aún que a los mayores.

    El fútbol español está en manos de una Federación que no piensa en otra cosa que en hacer caja y de una Liga de Fútbol Profesional que obra al dictado dos entidades. Para labores misioneras siempre cabía el recurso de enviar al equipo B, que antaño existía. Ahora, se manda a los mejores para como dijo en cierta ocasión Alfredo Di Stéfano, “mandas oro y te devuelven cobre”. Algo así podría decir Enrique Cerezo que se encuentra en vísperas de partidos importantes con la baja de Juanfran. Un campo de 12.000 espectadores ni siquiera se llenó. Todo un ridículo. Los presidentes de los clubes son culpables por no plantarse ante los desmanes de Federación y Liga Profesional. Demasiados atropellos. La Federación se sirve de trabajadores de otras empresas para hacer caja y los dirigentes de la Liga, impuestos por Madrid y Barça, hacen y deshacen a favor de intereses espurios. No defienden el bien común. No existe la solidaridad.

    La Liga que empieza hoy, lo hace con más de la mitad de los clubes de Primera contra la propia Liga y los mandamases de la misma, Florentino Pérez y Sandro Rosell. Y sin resolver el enfrentamiento de Prisa con Mediapro por los derechos televisivos.

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