
La Secretaría de Estado para el Deporte y el Comité Olímpico Español están convencidos de que han de someter a debate los resultados de algunas federaciones que no han sido satisfactorios. Miguel Cardenal y Alejandro Blanco están satisfechos por los resultados obtenidos, mejores por lo logrado en la segunda semana, que por lo que en principio se había pronosticado. Sin embargo, entienden que han de someterse a estudio el número de participantes y las condiciones por las que se deben seguir los criterios de selección.
El deporte español ha obtenido un buen resultado en natación con dos medallas de plata, pero con una sola finalista. En los torneos por equipos ha llegado el baloncesto a la final antes Estados Unidos y ha obtenido medalla de plata. Para el waterpolo y balonmano, ambos equipos en la competición femenina, habido plata en un caso y bronce en el otro. Por el contrario, se ha fallado enormemente en deportes en los que en otros Juegos se ha cosechado medallas.
El gran fracaso, sin duda, ha sido el del fútbol. Con sensación de equipo que podían ser campeón llegó la selección olímpica y tropezó ante selecciones que no son precisamente de gran predicamento mundial: Japón, Honduras y Marruecos. Fue última de su grupo sin una victoria y sin un gol. Al seleccionador, Luis Milla con la frase de que no se le renovaba el contrato, se le dio la boleta. Se le hizo responsable de lo ocurrido.
Existe cierto clamor por lo sucedido con el atletismo y ya empieza a ser corriente mayoritaria la necesidad del relevo al frente de la Federación de José María Odriozola. Cardenal y Blanco exigirán una reflexión sin que ello quiera significar que obligarán a que presente la dimisión. El presidente del COE lo dejó claro al advertir de que el sistema que se sigue es el de la elección democrática y uno se presenta a la elección y son quienes tienen derecho al voto quienes deciden la persona. José María Odriozola está en el caso democrático, pero él mismo debería plantearse si su función ya es obsoleta, si su sistema ha llegado al final de la carrera.
En los Juegos han tenido resultado insatisfactorios el tenis y el ciclismo. Entre los primeros perdió potencia y quizá ánimo general la ausencia de Rafa Nadal, pero es tal vez poco convincente que David Ferrer, cuarto finalista en Wimbledon, perdiera con el japones Ishikori y que junto a Feliciano López no ganara el paso a la final frente a la pareja francesa Llodra- Tsonga y tampoco pudiera conseguir el bronce ante otro dúo francés formado por Gascquet y Benneteau.
Otro deporte importante que también ha perdido posiciones ha sido el ciclismo aunque cabe decir que no llegaron con el mejor equipo posible. Las ausencias de Óscar Freire, triple campeón del mundo, y auténtica posibilidad en el sprint final si la carrera se daba de acuerdo con sus características. Se contaba también con la ilusión de que Samuel Sánchez intentara revalidar el oro de Pekín o al menos estuviera en la lucha de los kilómetros finales. El ciclismo, a estas desgracias unió que a Luís León Sánchez se le rompiera la cadena en la primera pedalada de la contrarreloj, antes de pisar el suelo y que también en pista hubiera la rotura de un pedal.
España ha obtenido un resultado satisfactorio si se entiende por ello el número de medallas conquistadas. Partiendo del respeto que merecen todos los competidores, incluso quienes se puede considerar que han hecho el ridículo y teniendo aprecio por cada deportista que sube al podio, independientemente del deporte que practique, hay que decir que España no ha estado a la altura de lo que se puede esperar, de acuerdo con sus presupuestos, en lugares más destacados.



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