
Las victorias de etapa de Luís León Sánchez y Alejandro Valverde y el sexto puesto de Zubeldia, han sido módica compensación para la participación española en el Tour. Con Alberto Contador en casa por sanción el pelotón contaba con nombres españoles suficientemente acreditados para estar entre los mejores y hasta disputar la victoria final. Las caídas de las primeras jornadas fueron mermando el paquete. Óscar Freire aspiraba a ganar alguna etapa y, sobre todo, prepararse para los Juegos Olímpicos. Samuel Sánchez podía estar en el podio y fomentar sus aspiraciones a renovar el oro olímpico. Rojas era otro hombre del Tour y olímpico y como los anteriores con fracturas de todo tipo acabó la aventura.
El Tour ha sido mal negocio. Para los ciclistas, por las lesiones que han sufrido, para la carrera francesa, porque eran hombres que podían protagonizar jornadas de grandes emociones, y finalmente, para el equipo olímpico español que en Londres competirá con conjunto remendado.
El Tour lo ha ganado un británico, Bradley Wiggins, hecho singular. La gran carrera francesa ya ha tenido ganadores de muy diversas naciones. Ya ha tenido un australiano, Evans, un gran campeón estadounidense, Amrstrong, y la universalidad comienza a ser una de las grandes virtudes de la carrera.
El Tour fue tradicionalmente cosa de franceses, italianos, belgas, holandeses y en los últimos decenios de españoles. Los países del Este de Europa ya han aportado ciclistas de gran calidad y el futuro parece encaminado a la diversificación de las banderas ganadoras en los Campos Eliseos.
Lo extraordinario de la carrera de este año ha sido el hecho de que existe la sospecha bien fundada de que el ganador, además de no luchar contra Contador y Anddy Schleck, se ha visto favorecido por la extraña dirección de su equipo que obligó a parar y limitarse a ser gregario a Chistopher Froome, que estaba en mejor forma en las duras etapas de montaña en las que pudo relevar a Wiggins. Cierto que éste venció en la contrarreloj, pero con libertad para Froome tal vez habría llegado a esta etapa con notable diferencia. Froome lo arrastró en los momentos cruciales.
Dentro de las desgracias españolas la sexta plaza de Aimar Zubeldia y los triunfos de etapa de Luís Leon y Valverde han dulcificado el drama de los nuestros.
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jul22



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