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  • jul25

    Aunque hubiese triunfado en el teatro neoyorquino, aunque la crítica hubiese alabado sus dos únicos papeles cinematográficos, aunque fuese uno de los más prometedores estudiantes salidos del Actor´s Studio, nadie pensaba que Al Pacino tuviese el carisma necesario para encarnar a Michael Corleone en “El Padrino”. Nadie, salvo Francis Ford Coppola, que impuso su criterio y puso la piedra definitiva para la construcción del mito.

  • ene22

    Hacer una lista con las mejores películas de siempre es subjetivo y, seguramente, imposible. Hay muchas más. Pero cualquier cinéfilo incluiría en tan gratuita lista a "El padrino", joya incomparable donde Francis Ford Coppola, controlado en esta ocasión -como en la segunda parte- por el productor Robert Evans, dio lo mejor de sí para, por fin, colocar un filme a la altura de la fama y prestigio de Marlon Brando.

  • jul27

    No voy a decir que Marlon Brando fue un mal actor porque, aunque siempre estuviese excesivo, no lo fue. Aún más, a sus dotes interpretativas, bien trabajadas académica y laboralmente a lo largo de los años, unió un enorme carisma de esos que se apoderan de la pantalla. Si Marlon Brando aparece en esta sección se debe principalmente a dos factores. Su filmografía, aparte de corta, es bastante decepcionante. Si exceptuamos “Julio César”, aceptable gracias a Shakespeare, “La ley del silencio”, “Ellos y ellas” y, sobre todo, “El Padrino”, sus películas se caracterizan, aunque muchas de ellas sean impecables en cuanto a calidad, por su larguísimo metraje y por ser muy pesadas. Y otras que podrían salvarse sólo tienen una presencia casi testimonial de la estrella de Nebraska. Así, a pesar de su fama, la gran aportación de Brando al cine –insisto que hay que mantener aparte a “El Padrino”, que por sí bastaría para convertirle en leyenda– consiste en una serie de películas interminables que cuesta un mundo ver...

  • jun16

    Hace un par de años la Academia de Hollywood decidió que cinco candidatas al Oscar a la mejor película eran pocas y elevó la cifra hasta diez. Ahora, para que no entre ninguna película de dudosa calidad en ese decena afirman que las nominadas se moverán entre las cinco y las diez. Asunto baladí cuando en los últimos años la calidad del cine estadounidense ha decaído enormemente. Lo importante no es la cantidad de nominaciones. En 1940, cuando se impuso “Lo que el viento se llevó”, compitió con “La diligencia”, “Ninotchka”, “Caballero sin espada”, “El mago de Oz”, “Cumbres borrascosas” y otras cuatro grandes películas. En 1973, cuando ganó “El padrino” y Bob Fosse fue elegido mejor director por “Cabaret”, “La huella” ni siquiera entró entre las entonces sólo cinco nominadas. En 2006 ganó “Crash” aunque la crítica intentó colocarnos tostones infumables como “Brokeback mountain”, “Munich” o “Truman Capote; es decir, “Crash”, una producción pequeña que ya ha pasado al olvido, ganó por ausencia de rivales.