Solo un genio tan versátil como Howard Hawks podía rodar tres veces la misma historia y conseguir, en dos de ellas, la cualidad de obra maestra. “Río Bravo” y “El Dorado” son dos intensos melodramas de acción en un entorno de western donde John Wayne, modélico héroe, se enfrenta al cacique local de turno. Pura tensión dramática hasta llegar al tiroteo final.
“Río Bravo” es, antes que nada, hijo de un magnífico guión, donde las escenas de acción están milimétricamente detalladas y los diálogos recuerdan a la mejor comedia y al mejor cine negro de los años 30. Si a eso le unes la música de Dmitri Tiomkin, nada malo puede resultar.
Trata los más diversos temas: la justicia, la inmoralidad, el alcoholismo, el caciquismo, el amor, la inmigración… jugando con todos los géneros para ser todos sin ser ninguno. Algo posible gracias a la presencia de John Wayne, Dean Martin, Angie Dickinson, Walter Brennan, Ward Bond y un espléndido elenco. Incluso la presencia del por entonces de moda Ricky Nelson es perfecta muestra de cómo funcionaban las cosas en el Hollywood de entonces.
Como ya he dicho muchas veces, el western en sí no es un género, sino una ambientación. “Río Bravo” es un filme de Howard Hawks, y aborda todo tipo de situaciones y conflictos de una manera perfectamente amena y comercial. Unos pocos héroes se enfrentan al poder del cacique de turno, dominando por mucho las escenas de interiores. Que eso ocurra en el siglo XIX, en el Oeste, es mera circunstancia.
Aparte, existen esos pequeños detalles que solo pueden nacer de una mente prodigiosa. Durante los cuatro primeros minutos de película, no hay ni un solo diálogo –la escena de la escupidera es en sí todo un clásico–. Durante toda la película solo hay dos primeros planos –el disparo asesino del principio, y las manos de Dean Martin liando un cigarrillo–. Los decorados estaban construidos a una escala 7/8 para que los actores pareciesen más grandes. “Río Bravo”, sencilla en apariencia, es una perfecta obra donde no hay un solo detalle que escape a las intenciones del director.
Pero “Río Bravo” es, sobre todo, una de esas películas que se puede a volver a ver mil veces, y aprender siempre algo nuevo, descubrir cada vez un nuevo detalle… en definitiva, una de las mejores películas de uno de los más grandes directores de siempre.




1 comentario
Comentario by slobo — 14 enero, 2013 @ 20:06
Amén, hermano.
Hasta consiguieron que Dean Martin y Ricky Martin (un Justin Bieber de los 50) parecieran buenos actores.
John Wayne fue más John Wayne que nunca (esos andares inimitables…) y Walter Brenan impagable.
A la altura del mejor John Ford, no me cansaré de verla jamás.
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