LibroFicción ONG Redes Republica de los Blogs Gran Estadio Sexo con Eva CocheCar Comemos en Madrid Doble Pivote Reino de Corazones República de famosos Cine Público República Insólita El Fantasma de la Moncloa
  • ene11

    La noche más oscura

    Publicado por Daniel Martín

    El estreno de “La noche más oscura”, docudrama que recrea la investigación que llevó hasta Osama Bin Laden y la posterior operación militar que acabó con su vida ha levantado numerosas ampollas, sobre todo porque, supuestamente, es una apología de la tortura como medio necesario en la lucha contra el terrorismo. De nuevo, la polémica es estéril ya que hay asuntos más hondos, y reales, que examinar, dos de ellos puramente cinematográficos y el tercero bastante más oscuro.

    1º. La directora, Kathryn Bigelow, y su guionista, Mark Boal, inventaron, con “En tierra hostil”, un género sin argumento ni personajes que triunfó entre los críticos y en Hollywood. Así, han vuelto a armar un filme sobre unos hechos que se suceden sin ligazón, sostenidos sobre una protagonista endeble -un arquetipo de mujer tenaz muy levemente desarrollado- y que culminan en una escena algo bélica de la que, no obstante, se sabe perfectamente el final. Así durante dos horas y media eternas. El filme, claro aspirante a los Oscar, es, antes que nada, terriblemente pelmazo.

    2º. En esta nueva manera de hacer cine no importa nada la solidez de personajes o trama. Aquí, en torno a una protagonista encarnada por la inexpresiva Jessica Chastain, no paran de entrar y salir secundarios, y uno se pregunta para qué narices se desperdicia el talento de James Gandolfini o Mark Strong en papeles tan cortos e inocuos. Así, de repente, muere uno de estos secundarios y se supone que es algo triste. Pero si no hay nada que sustente a los personajes, no hay auténtica película.

    Al no haberse trabajado la arquitectura dramática, el filme juega a ser muy verosímil. Por eso no dejan de hacerse referencias a los atentados terroristas de Al Qaeda -por cierto, el 11-M ni se menciona-, por eso se recurre a menudo a la violencia gratuita de unos seres sin alma. Ahí entran las torturas, las explosiones, los disparos, el asesinato… pero como todo pertenece a ese nuevo género, las cosas se ven sin emoción, como si estuviésemos ante un pésimo culebrón.

    A la postre, el conjunto del filme resulta ridículo. Todo está tan deslavazado que parecen recortes de prensa sin unidad. Ni apología ni crítica a la tortura; tan solo escenas violentas para impactar y meter algo de chicha en la ridiculez que tanto recuerda a “En tierra hostil”. Eso sí, todo muy bien rodado.

    3º. No recuerdo qué general norteamericano, uno de los fundadores de la CIA, afirmó que para sostener una democracia es necesario que alguien se encargue de vigilar y limpiar las alcantarillas. En los últimos años la masificación (des)informativa ha provocado que estemos al tanto de muchas cosas que antaño no “existían”, como Guantánamo. Y nuestro delicado corazón demócrata no está preparado para este tipo de cosas, como es lógico. Ello no impide que “la basura” sea más objeto de atención televisiva que judicial. Quizás todo se reduce a un intento de demostrar lo malvados que son los Estados Unidos frente a la neutralidad ética de los amorales terroristas.

    Al asunto se le dio la vuelta propagandística cuando se mostró al mundo entero la foto de Barack Obama mientras asistía, en directo, al asesinato selectivo de Bin Laden. Heroico espectador, por una vez celebramos la transgresión expresa de nuestros propios principios. Pero, ¿alguien habría hecho otra cosa?

    Otra cosa es que el asunto se convierta en película de cine. La tortura, el terrorismo, la venganza de los servicios de inteligencia y militares para acabar con la vida de una persona… todos esos elementos convertidos en cine, es pura pornografía. Convertir en espectáculo los rincones más oscuros de nuestro alcantarillado es obsceno, un insulto, una provocación que nuestra sociedad acoge sin pasmo para tan solo preguntarse si defiende o no la tortura… cuando todo el asunto es escandaloso.

    Más allá de estas elucubraciones, tan solo basta repetir que “La noche más oscura” es dramáticamente ridícula, evidentemente pelmaza. Según se van acercando las fechas de los Oscar, uno tiembla ante la enorme cantidad de horas que estará sentado ante la gran pantalla, aunque espero que no se prodiguen mucho con estos géneros sin argumento, sin personajes, pero con mucha pornografía apta para las salas comerciales convencionales.

  • No hay comentarios

    Aún no hay comentarios.

    RSS feed para los comentarios de esta entrada.

    Lo siento, el formulario de comentarios está cerrado en este momento.