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  • dic26

    Falsos mitos X: Nicole Kidman

    Publicado por Daniel Martín

    Nicole Kidman, estrella del marketing, se disfrazó de Virginia Woolf, se afeó, se metió unas cuantas piedras en el bolsillo y se lanzó al agua. Eso, aparte delbuen maquillaje, le valió el Oscar a la mejor actriz protagonista cuando sus dos compañeras de reparto en “Las horas”, Meryl Streep y Julianne Moore, estaban mucho mejor y tenían mucho más protagonismo. La mercadotecnia al poder.

    Cuando se lee cualquier biografía de Nicole Kidman, uno se entera de las muchas bondades de su familia y de ella misma, humanitaria y bonísima persona. Parece que hay más de noticia de sociedad que de carrera cinematográfica. Después de todo, su carrera, después de siete años de mediocridad y anonimato, despegó definitivamente tras casarse con Tom Cruise y compartir pantalla con su marido en “Días de trueno”.

    A partir de ahí su estrella fue creciendo fulgurantemente. Fría como el hielo, en la estela de Grace Kelly, inexpresiva, atonal, con cierto aire andrógino, comenzó a rodar filmes que le daban fama aunque rara vez triunfaban en taquilla. “Mi vida”, “Batman forever” o “El pacificador” son títulos olvidados que la tenían como gran vehículo.

    Entonces, todavía con Tom Cruise, rodó “Eyes Wide Shut” con Stanley Kubrick, y la crítica comenzó a alabarla como una gran actriz. Luego llegó su capacidad vocal –cantar, sí que sabe – en “Moulin Rouge” y su primera nominación al Oscar. Poco faltaba para que Hollywood también se rindiera a su capacidad para llenar titulares.

    Poco después de “Las horas” rodó “Los otros”, con Amenábar, y“Dogville”, a las órdenes de Lars von Trier”. Tras Kubrick y Luhrman, ya tenía a otros dos directores de crítica y festivales en el bolsillo. Se convirtió, de la noche a la mañana, en adalid de lo alternativo.

    Lo curioso es que, a partir de ahí, comenzó a rodar de nuevo películas mediocres como “La mancha humana” o “Retrato de una obsesión”. Y, cuando se atrevía a compartir pantalla con una actriz de verdad, como Renée Zellwegger en “Cold Mountaind”, volvía a retratarse por sus escasos registros.

    Nicole Kidman, sin ninguna película redonda en su haber, con pocos éxitos de taquilla, pasa, empero, por ser una de las grandes estrellas de nuestro tiempo. Así le va al cine. Cuando una actriz gélida y sin registro merece más atención de la prensa rosa o especializada que del público, algo huele a podrido en Hollywood. Pero nada, ahí tenemos un mito con los pies llenos de barro suicidándose en un río como si fuese una escritora legendaria.

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