Los alemanes, entre otras muchas cosas, nos sacan enorme ventaja en la revisión crítica de su pasado a partir del cine. “El hundimiento” o “Los falsificadores” retratan fielmente crudelísimos aspectos de la Segunda Guerra Mundial. “La vida de los otros” destapa la sinrazón de la RDA. Y “Good bye, Lenin!” hace lo mismo al tiempo que reflexiona sobre la reunificación alemana.
Dirigida por Wolfgang Becker, “Good bye, Lenin!” es una espléndida comedia que narra cómo un par de hermanos protegen a su madre, comunista modelo, para que no se entere de que ha caído el muro de Berlín, de que ha fracasado el modelo comunista.
A partir de ahí, el filme reflexiona sobre los puntos negativos que tenía la antigua República Democrática de Alemania al tiempo que no asume como correcto todo lo que se importa desde el Oeste. Además, nos cuenta cómo se reconstruyó Berlín, cómo se adaptaron voluntades e ideologías, cómo fue de traumático lo que siempre nos pareció mera celebración.
Pero el filme no es ningún panfleto. Es comedia. Genial. Por ejemplo, uno de los principales motivos de preocupación de Daniel Brühl, protagonista, a lo largo de todo el filme, es encontrar unos pepinillos como los de antaño. En el cumpleaños de la madre, ella postrada en la cama por su enfermedad cardiaca, todos fingen que siguen siendo comunistas cuando, de repente, en el edificio de enfrente, descuelgan un gigantesco cartel de Coca-Cola. La solución, que fue realmente un invento alemán.
“Good bye, Lenin!” es de esas películas que, además de entretener y divertir, de provocar carcajadas, plantea una mirada entre optimista y crítica sobre un proceso histórico clave para Alemania y Europa. Algo que envidio desde España. Para concluir, esa mítica imagen, homenaje a Fellini, con Lenin volando colgado de un helicóptero. Lúcida y bellísima mirada a la caída de un pasado lamentable, no por ello digno de ser olvidado.




3 comentarios
Comentario by Javier — 23 julio, 2012 @ 11:20
¿Que Alemania nos lleva ventaja en memoria histórica? y un huevo. Alemania fue obligada por los aliados, mediante ocupación militar y control político a denazificarse, y solo parcialmente, y a asumir sus gigantescos crímenes, que tras la guerra también allí se quiso hacer borrón y cuenta nueva y aquí no ha pasado nada. Y fue sobretodo en los 60 cuando mediante unos juicios a ex-nazis, y sobretodo gracias la labor de organizaciones de spervivientes de los campos, cuando se empezaron a descubrir los horrores indecibles del nazismo en toda su magnitud. En realidad toda una generación nacida tras la guerra descubrió entonces lo que habían estado haciendo o tolerando sus padres, cosa que provocó una enorme rebelión y un gran cisma en las familias, donde había reinado el más absoluto secretismo. Hay que ponerse en aquella época y saber que las familias no hablaban tan abiertamente de cualquier tema tabú, que no había internet, que los archivos con la enorme cantidad de imágenes y documentos no se abrieron en masa hasta hace muy poco. Sólo entonces De hecho, solo en 1974 Willy Brandt hizo una visita a Varsovia, y solo en los años más recientes países como Francia asumieron su parte de culpa. Así que menos cuentos con esa Alemania que tanto queremos admirar.
Comentario by Arturo — 23 julio, 2012 @ 11:24
Una de mis películass preferidas de estos ultimos tiempos, estupendo post publicado.
Comentario by Daniel Martín — 23 julio, 2012 @ 19:59
Estimado Javier:
A eso me refiero. Reaccionaron tarde, pero lo hicieron. Saludos
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