Que una película pueda marcar una época no se debe siempre a su calidad artística o su guión. También una importante innovación técnica o, incluso, la repercusión mediática pueden convertir un filme en punto de inflexión en la manera de hacer y explotar cine. Ese fue el caso de “Parque Jurásico”, dirigida por Steven Spielberg.
En primer lugar, “Parque Jurásico” fue clave por sus efectos especiales. En el filme, el multimillonario John Hammond crea un parque de atracciones gracias a haber “resucitado” a los extintos dinosaurios. Gracias al buen hacer de Spielberg y la factoría de efectos digitales de George Lucas, los dinosaurios aparecieron, vivos, en pantalla, adelanto técnico que repercutió enormemente en el cine posterior, como muestran las tres precuelas de “Star Wars”.
En segundo lugar, “Parque Jurásico” marcó un antes y un después en las campañas de marketing. Desde muchos meses antes, apenas se hablaba de otra cosa. Los dinosaurios comenzaron a ser objeto de un sinnúmero de documentales, de repente se volvió a mirar hacia ellos. Y el merchandising del filme copó tiendas; también hubo revolución en el negocio de los juguetes. El filme cambió completamente la explotación comercial de los largometrajes.
En cuanto al filme en sí, una vez que te olvidas de los niños es apasionante. Estuvimos durante meses esperando el estreno. Cuando por fin vimos la película, ofreció más de lo esperado: sustos, persecuciones, violencia, ecologismo, héroes… con la espléndida secuencia final de los velocirraptores –de los que, hasta el estreno, casi nadie había oído hablar–.
De todas maneras, la escena que ha quedado para la posteridad parte de un detalle sencillísimo: un vaso de agua que tiembla, retumba el aire, se espera al depredador… y aparece un Tiranosaurio amenazante que durante casi un cuarto de hora nos deja sin respiración. Es en este tipo de secuencias cuando se ve el genio de Spielberg.
P.S.: No he encontrado una versión decente del vaso de agua. Todo son parodias, lo que demuestra la repercusión de la dichosa escena. Pongo esta otra, también famosísima.




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