En la novela gráfica “Sin City” Frank Miller nos muestra un mundo desolador lleno de corrupción donde la única manera de sobrevivir es recurriendo a la violencia. El dibujante y escritor se asoció con Robert Rodriguez para codirigir la versión cinematográfica, una de las películas más originales e impactantes del cine de los últimos años.
Con unas poderosas voces en off como imparable leitmotiv, “Sin City” nos ofrece varias historias entrecruzadas que protagonizan unos antihéroes duros e implacables que consiguen salvar a los inocentes de una manera no siempre limpia. Mickey Rourke, Clive Owen y Bruce Willis encarnan a la perfección a sus personajes y comandan un elenco que brilla a pesar de los muchos efectos y del magnífico maquillaje.
“Sin City”, en primer lugar, es cine en blanco y negro de lo más vanguardista. Sólo aparecen pequeños retazos de color aquí y allá para dar mayor lustre a una película magníficamente fotografiada por el propio Rodriguez. Miller es un genio y, como en “300”, el filme muestra su alucinante capacidad visual.
Además, “Sin City” es una película tremenda, inquietante, un retrato feroz de una sociedad despiadada que, quizás, queda muy lejos de la nuestra. Un senador hace y deshace a su antojo. Su hijo es un terrible asesino que no va a la cárcel gracias a su padre. Un barrio entero se dedica a la prostitución gestionada por las propias chicas. La policía es más corrupta que la propia mafia.
Y ahí, entre tanta miseria material y moral, tres hombres consiguen salvar a sus chicas. Quizás la mejor de las tres historias sea la de Clive Owen, la más auténtica. Pero es Willis el más sobresaliente héroe. Después de una vida miserable, por fin conoce al amor de su vida, la deliciosa Jessica Alba. Pero no está escrito que este viejo policía pueda ser feliz. “El viejo muere, la chica vive”, afirma en uno de los sacrificios más memorables del séptimo arte.




1 comentario
Comentario by Sísifo — 10 junio, 2012 @ 17:54
¿Seguro que esa sociedad queda muy lejos de la nuestra? Cambia los cargos (incluso se les puede poner nombre), y verás que aún es menos despiadada.
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