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  • jun6

    Mitos de veras XXXVI: Lee Marvin

    Publicado por Daniel Martín

    ¿Cuántas grandes estrellas de la gran pantalla han conseguido superar su encasillamiento como grandes malvados para convertirse en heroicos protagonistas, incluso en expertos en comedia? Tan solo se me viene a la memoria el nombre de Lee Marvin, un tipo duro que, después de comenzar como un “malo” arquetípico, consiguió convertirse en un duro héroe siempre deseoso de estar en primera línea.

    Hijo de buena familia, Lee Marvin fue un niño revoltoso que no conseguía quedarse mucho tiempo en ningún colegio. Durante la Segunda Guerra Mundial, como marine, parecía haber encontrado un sitio donde quedarse. Pero fue herido y su carrera militar, afortunadamente, se truncó. Antes de descubrir su vocación artística, trabajó como fontanero.

    Pero un día le pidieron actuar como suplente en una compañía de teatro amateur. Y nació el mito. Tras pasar por Broadway, llegó a Hollywood, donde durante los 50 y principios de los 60 se dedicó a hacer de malo malísimo, con el culmen de un Liberty Valance que marcó el cine para siempre.

    A partir de ahí, su carrera comenzó un imparable ascenso. Trabajó mucho en televisión, e hizo comedia con John Ford en la espléndida “La taberna del irlandés”, mostrando una inusitada vis cómica. Precisamente, en “La ingenua explosiva” hizo un doble papel como villano y cómico que le valió un Oscar y el estrellato definitivo.

    A partir de ahí, sus grandes títulos: “Los profesionales”, “Doce del patíbulo”, “A quemarropa” y otros papeles en los que explotaba su imagen de duro implacable, solo que ahora al servicio del bien. Había roto un encasillamiento que parecía definitivo.

    Pero, aunque hizo pocas, sus mejores papeles llegaron en comedias. En “La leyenda de la ciudad sin nombre” encarnó al memorable Ben Rumson –“Soy un ciudadano de ninguna parte, y a veces echo de menos mi hogar”– magnífico papel en un musical donde, aparte de hacernos reír, muestra también una gran capacidad dramática. Prueba de ello, su interpretación, con su característica voz cascada que se pierde en los doblajes españoles, de la magnífica canción “Wandering Star” que, sorprendentemente, fue número 1 en el Reino Unido durante tres semanas de 1970, un mes antes de que se anunciase la definitiva desaparición de los Beatles. Soberbio.

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