Un símbolo: nunca hubo gala de los Oscar tan sosa como la del pasado domingo. El triunfo de una película extranjera culmina el proceso de lento deterioro de una industria que, desde los 70, ha iniciado un paulatino e imparable declive. Incluso se rumorea que el año que viene la ceremonia ni siquiera se celebrará en Los Ángeles. ¿Quiere eso decir Nueva York? ¿O, más reveladoramente, Londres, Pekín o Dubai?
-
mar2
La derrota de Hugo
Publicado por Daniel Martín | Etiquetas: cine, La invención de Hugo, Martin Scorsese, Oscar 2012

