LibroFicción ONG Redes Republica de los Blogs Gran Estadio Sexo con Eva CocheCar Comemos en Madrid Doble Pivote Reino de Corazones República de famosos Cine Público República Insólita El Fantasma de la Moncloa
  • oct14

    Cómicos

    Publicado por Daniel Martín

    La teoría clásica del guión afirma que para sostener cualquier historia se debe partir de unos personajes bien construidos, sólidos en todas sus vertientes, tan reales como cualquier ser humano cotidiano y así ser capaces de vivir su “odisea” de tal manera que trasciendan la pantalla y sean capaces de llegar, convencer y conmover a todos los espectadores. Un guión jamás será medianamente bueno sin unos personajes correctamente creados.

    Si además de tener unos buenos personajes, ponemos al frente de una película una pareja de bonísimos actores como Steve Carell y Julianne Moore –capaz de hacer drama en “Las horas”, suplantar con éxito a Jodie Foster como la agente Starling o de bordar la comedia en “Cookie´s Fortune”– y los rodeamos de un elenco impecable de todas las edades, conseguiremos que cualquier largometraje sea cuando menos interesante.

    Crazy, Stupid, Love” –título perfecta y fácilmente traducible al castellano sin problemas mercadotécnicos– es una gran comedia, en primer lugar, porque todos los artistas que en ella intervienen plasman maravillosamente a una serie de personajes reconocibles, bien construidos, muy cercanos, simplemente humanos. Con este reparto coral en estado de gracia, es difícil hacer una película mala.

    El filme, además, cuenta con un magnífico guión que, a base de acumulación de tramas y subtramas, construye una comedia de enredo que recuerda a lo mejor del género, sito sin duda en los años 30 de Hollywood. Así, a partir de un divorcio, de un hijo enamorado, un donjuán del siglo XXI y una mujer ambiciosa perdida en sus propios sueños de carecer de personalidad, crece una fantástica película que culmina en una escena de tan desproporcionadas dimensiones que termina siendo fascinante. Luego llega el final más típico y tópico, pero eso apenas importa.

    Porque “Crazy, Stupid, Love” es una buena película que, además de hacer reír, consigue retratar en cierto modo las contradicciones de un tiempo donde ni adultos ni jóvenes ni niños saben muy bien a qué atenerse. Aparte del rocambolesco enredo que sostiene todo el invento, nos encontramos con unos seres humanos de carne y hueso que aprenden a encontrarse a sí mismos en las poco menos de dos horas de metraje, que en cualquier caso se pasan como un suspiro.

    Así, un buen guión con inmejorables personajes y un elenco que consigue hacer sombra a la enorme vis cómica de Carell y las ingentes dotes interpretativas de Moore, sostienen una producción muy correcta en lo que, desde mi punto de vista, es de una de las más gratas sorpresas de la temporada. La comedia es el rey de los géneros. “Crazy, Stupid, Love” es una muy buena comedia.

  • No hay comentarios

    Aún no hay comentarios.

    RSS feed para los comentarios de esta entrada.

    Lo siento, el formulario de comentarios está cerrado en este momento.