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  • jul27

    No voy a decir que Marlon Brando fue un mal actor porque, aunque siempre estuviese excesivo, no lo fue. Aún más, a sus dotes interpretativas, bien trabajadas académica y laboralmente a lo largo de los años, unió un enorme carisma de esos que se apoderan de la pantalla. Si Marlon Brando aparece en esta sección se debe principalmente a dos factores. Su filmografía, aparte de corta, es bastante decepcionante. Si exceptuamos “Julio César”, aceptable gracias a Shakespeare, “La ley del silencio”, “Ellos y ellas” y, sobre todo, “El Padrino”, sus películas se caracterizan, aunque muchas de ellas sean impecables en cuanto a calidad, por su larguísimo metraje y por ser muy pesadas. Y otras que podrían salvarse sólo tienen una presencia casi testimonial de la estrella de Nebraska. Así, a pesar de su fama, la gran aportación de Brando al cine –insisto que hay que mantener aparte a “El Padrino”, que por sí bastaría para convertirle en leyenda– consiste en una serie de películas interminables que cuesta un mundo ver...